Cada empleado tendría que presentar hasta nueve asistentes adicionales, bajo la advertencia de que, en caso de no cumplir, podrían enfrentar descuentos salariales o represalias.
Los empleados calificaron de mentirosa a la lideresa impuesta quien se dice estar a favor de la base y en los hechos ha demostrado que no gestiona y que lo que menos le importa es atraer beneficios a sus representados.
Se suma el descontento por la falta de proyectos de impacto para los trabajadores, quienes afirman que mientras continúan los discursos de cambio y renovación, las necesidades del sindicato siguen sin atenderse.
Voces dentro del gremio relataron que quien alza la voz es castigado, ya sea con cambios de adscripción, congelamiento laboral o amenazas veladas, lo que ha generado un clima de miedo, censura y hostilidad dentro del sindicato.