El máximo tribunal del país resolvió la controversia promovida por la comuna y declaró inválidas las restricciones que imponían límites al gasto en materia de adquisiciones y obra pública.
Entre las pérdidas se contabilizan máquinas industriales, básculas de diferentes capacidades, una compresora y otros implementos utilizados en la producción textil, con un valor estimado superior a los 70 mil pesos.
El ex edil aseguró que no tiene “nada que esconder” y rechazó categóricamente la versión del síndico, quien lo habría acusado de ser propietario del mercado municipal.